¿Qué hago con esta cara?

El subte estaba parado en la estación Catedral, a punto de salir. Yo esperaba sentado. En el asiento de enfrente se sentaron dos flacos. Después de unos segundos de silencio uno de ellos pareció recordar algo y dijo le dijo al otro: “Viste Ruben Tarragona, el de los Beats, el que se fue de los Beats; me dijeron que ahora armó una banda nueva, toda con temas de Paul solista”. El otro asintió con cierto desinterés y al rato habló: “Mirá vos, una banda de Paul, toda de Paul, puede estar bueno”. Ahí murió el diálogo.Mis inferencias me llevaron a pensar que The Beats, la  banda local de tributo a The Beatles, había sufrido la baja, justamente, de su bajista –o sea, de Paul–, quien había comenzado una “carrera solista”. Fui a Google. Confirmado: Tarragona, quien había sido el Paul McCartney de The Beats durante un tiempo, había dejado la banda. Por alguna razón, The Beats cambió mil veces de Pauls y de Ringos, manteniendo firmes a los hermanos Pérez, que son George y John desde el comienzo y, según parece, por siempre. Quizás la razón sean propiamente los hermanos Pérez o la ineptitud de los Pauls y Ringos locales, no lo sé.

Me puse a buscar y después de mucho trabajo de archivo encontré nombres y –con mayor dificultad todavía– algunas pocas fotos de distintos Pauls, todos bajistas plenamente zurdos y algunos con rastros de haber pasado por el quirófano para volverse más beatle. Esto me llenó de intrigas. ¿Qué hace un bajista, fanático de los Beatles y de Paul, que incluso se operó los ojos para imitar más eficazmente a Macca, si es despedido o abandona una banda tributo? Claro, una buena opción es seguir como Paul en carrera solista, incluso armar un tributo a The Wings. Y, en caso de conflicto, podría dejar esa banda y volver a cantar solo. Ahora, también es cierto que debe ser molesto pensar que hay otro Paul tocando con la banda. Esto no es sólo cambiar de bajista, sería cambiar de Paul. El que se fue deja el puesto de Paul. El que venga será Paul. Pero, ¿el que se fue querrá dejar de Paul? Podría haber más de un Paul.

Si nos remitimos a lo concreto y real, siguiendo únicamente la pista de una sola banda tributo, encontré tres Pauls sueltos hasta la fecha. En total, son cuatro Pauls: uno en la banda, otro como solista y otros dos de los que no sabemos nada. Y si cruzamos dos bandas, encontramos drenaje: el Paul de los Danger four (la pionera banda tributo uruguaya) se convirtió en un momento en el Paul de The beats.  Por supuesto, los Danger four incorporaron otro Paul.

Convengamos que si alguien se opera los ojos para parecerse a Paul o la nariz para verse como Ringo, le debe ser difícil tocar en otra banda que no sea beatle. Yo no quisiera incorporar a un bajista con la cara de Paul en mi banda de, pongamos, funk. Y menos me daría gracia tomar a un tipo con la cara de Paul en, pongamos, mi mueblería. Quizás lo tomaría para volantear o para trabajar en un lavadero de autos. Ahora, si yo tuviera la cara de Paul tampoco me gustaría trabajar en una mueblería o tocar funk. Me gustaría ser Paul, siempre, cada día y cada hora porque, entre otras cosas, tengo algo parecido a la cara de Paul, (aunque reconozco que deber ser duro y movilizador ir a la verdulería).

Al respecto, recuerdo como si fuera hoy una emisión particular del programa de los sábados a la noche en Telefé que conducía Jorge Rossi a fines de los 90 y daba en llamarse “Tal para cual”. Era aquel en el que distintas parejas peleaban por demostrar que se conocían más que ninguna de las otras. ¿Recuerdan la frase “Esa es mi mujer!”? Era la manifestación de la coincidencia que distinguía al programa. De la emisión que traigo al recuerdo, participaron justamente The Beats; los cuatro, con sus parejas. Jorge Rossi, para referirse a las situaciones que debían cotejar entre esposo y esposa para que todos descubriéramos cuánto se conocían realmente, nombraba a los músicos con su nombre de rol. Por ejemplo, Rossi se dirige a una de las mujeres: “Vos te solés despertar todos los días más temprano que George y preparás el desayuno, pero cuando George se levanta más temprano que vos, ¿qué desayuna?”. Y así transcurrió todo el programa, pasando por las contingencias cotidianas más básicas de George, Paul, Ringo y John. ¿Las esposas de estos muchachos los llamarán así? Si fuera de esa manera, ¿los que dejan su rol también pierden la denominación en la vida familiar? Cuántas preguntas.

Comentando estas cuestiones que causan tanta intriga a los espíritus sensibles, mi primo Nito de Tapiales, que es un animal, me dijo: “Con ese criterio de representar la vida del otro de manera profesional, podría uno pensar en la  posibilidad de que el chaboncito que hace de John y pone todo el tiempo carita de John en las fotos, ¿viste?, se haga pegar cuatro tiros en la puerta de un edificio”. Por supuesto, condené inmediatamente su sorna y brutalidad. Y volví a pensar en esos muchachos que llenan estadios (por lo menos en el caso de The Beats) copiando musicalmente, en sus movimientos escénicos, en sus gestos, ropa, hasta el mínimo detalle a sus músicos admirados; viajan por el mundo, tiene fans, grandes equipos de producción y, por supuesto, ponen carita cuando se sacan sus fotos promocionales. Pero más que nada, pienso en esos Ringos y Pauls parias que, con sus gestos transformados por un bisturí no demasiado preciso quizás estén hoy acompañando de viernes a domingo a Sergio Denis o a Juan Corazón Ramón en bar mitzvah, casamientos y cumpleaños de quince.

Armando Doria

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5 comentarios en “¿Qué hago con esta cara?

  1. Querido Armando:
    Me encanto este articulo, publicación y o reflexión, hay una referencia al ser Paul, a querer serlo y a la voluntad que la gente pone en que uno sea lo que quiere ver, en un capitulo de una de mis series de cabecera de todos los tiempos: Los Simuladores. Si podes mirate el capitulo que se llama ” Marcela y Paul” no es de los que mas trascendieron pero tiene genialidades.

    Saludos

    Gustavo

  2. Claro! Es por eso que a veces uno sube a un taxi y de pronto el chofer es parecido a Paul, a Sandro, o a Cacho Castaña (aunque fuera bastante similar con el anterior).
    Imagino la vida de esos tantos, esclavos de un otro lejano admirado.
    Saludos, Armando!

  3. Me encantan los Beatles, pero asisto estupefacto al desfile de bandas tributo que los imitan al pie de la letra (y del peinado, y la ropa, y la pose…).

    Creo que esa actitud es en sí misma de lo menos “beatle” que pueda haber…

    Si los fab four se hubieran dedicado a imitar Berry, Presley, Dixon o Domino, nunca hubieran existido Eleanor Rigby, Strawberry Fields, And I love her o A day in the life…

    Interesante tu blog Doria, llegue por Pablo Lobato, (eso sí chequeá las faltas de ortografía).

    Salud!

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