No sólo para ebrios

Guy Garvey, vocalista de Elbow y, para mí, parecido a Orson Welles

Hace poco, chusmeando en la web cosas del último festival de Glastonbury, me crucé con una banda que tocó un rato antes de que lo hiciera Coldplay. Unos británicos nada conocidos por estas tierras y sin demasiada onda, de nombre Elbow. En realidad, tenían tan poca pinta de rockeros como cualquier otra banda indie (de hecho, entiendo que indie significa: “muchachos que no parecen rockeros”). Resulta que estos muchachos no son tan muchachos, más bien están maduritos. Y son bastante feos: uno pelado, dos gorditos… Más bien con physique du rôl de banda de jazz: digamos que no son carne de grito histérico (tengo un par de amigas que no le darían la oportunidad de hacerles escuchar ni dos acordes). El cantante me cayó bien de una y al poco rato me di cuenta de que me hacía acordar a Orson Welles de joven (soy igual que mis amigas, al final). Escuché varias canciones en vivo. Sonaban muy bien, muy buen bajo, buenas guitarras. Y la voz de Orson, medio cascada y bien controlada, me gustó mucho.

Busqué algún tema más de ellos en YouTube y di con uno de un disco de 2008 (llevan cinco LP editados) que se llama Ground for divorce. “Upa”, me dije.

En una época, con mis amigos Cheze y Pancho, solíamos jugar al pool y tomar ginebra con hielo varias veces a la semana. Era mediados de los 90. Íbamos a un shopping de zona Sur que había quebrado y todo el edificio de tres niveles era nada más que un bar con seis mesas de pool y una rockola. Solo eso. Nosotros nunca poníamos música, nos ateníamos a jugar, tomar, hablar de mujeres y  escuchar -a veces decenas de veces por noche- dos o tres temas del primer disco de Los Piojos, que ponían los adolescentes que frecuentaban el bar. En ese lugar decadente, y con bastante alcohol encima, me hubiera gustado muchísimo tener Ground for divorce para escuchar mil veces seguidas. Y seguro hubiera acompañado a Orson golpeando mi vaso contra la mesa. Tonc, tonc, tonc, tonc. Escúchenlo y véanlo.

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3 comentarios en “No sólo para ebrios

  1. Ah! la música me gustó, me escuché “The Seldom Seen Kid” después veré los otros. El flaco (gordo) tiene por momentos un timbre que me hace acordar a Gabriel.
    Otra cosa, disiento de tu apreciación de que no serían carne del grito histérico, la fealdad es eliminada por completo cuando pasás a formar parte del “rock business” Dárgelos es el la prueba…

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